Nota para la reflexión:
La ciudad de
Victoria ha heredado desde fines de 1.800 y principios de 1.900, una
arquitectura de gran valor edilicio y de gran calidad urbana,
dándonos la identidad de nuestros días. Frente a la posibilidad (hoy
hecha realidad) de que nuestra ciudad se uniera regionalmente por la
obra Victoria-Rosario, se comenzaron los trabajos de reconocimiento
y protección de dicha herencia. En el año 1.994 se confeccionó el
primer “Inventario del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico y su
siguiente ampliación en el año 2.001 (Anexo Complementario). En el
año 2.002 la ciudad de Victoria, logra tener como otras ciudades del
País la declaración de Casco Histórico Nacional, (Ley Nacional
25.686/02 – Bien de Interés Histórico Nacional) declaración hecha
por la “Comisión Nacional de Museo, Monumentos y Lugares
Históricos”, por lo que Victoria podría ser asistida desde la Nación
para preservar y mantener nuestros mejores edificios y lugares
históricos. No es poco lo que nuestra ciudad ostenta: afianzar
nuestra identidad, mantener la calidad urbana en la justa proporción
entre lo edificado y los espacios públicos, calles, plazas, avenidas
y hasta esos pulmones verdes que son nuestros centros de manzana en
nuestra estructura originaria. Estos aspectos que parecen empañarse
en la visión pura del mercado inmobiliario y que en muchas ciudades
se observa, cómo se confunde el crecimiento en m2 de edificación,
con el verdadero desarrollo cualitativo del total de la comunidad,
terminado desfavoreciendo en tiempo posteriores la calidad de vida
de los habitantes permanentes.
Victoria tiene todas las
posibilidades para dar respuesta tanto a las expectativas del
mercado como al resguardo de nuestra valiosa herencia: nuestras
buenas características edilicias y ambientales.
El turismo es una
actividad muy favorecida también con un Casco Histórico declarado a
nivel nacional, que muestre como fuimos, y cómo somos al
respetarlo. Las ciudades que son recordadas bien después de un
viaje, muestran un orden y calidad en los espacios públicos,
parques, playas, avenidas, calles, plazas…. Nuestra propiedad
privada termina en la Línea Municipal y allí comienzan nuestros
pasajes públicos, nuestras calles. Las fachadas de nuestras
propiedades son el muro de este pasaje público y es allí donde se ve
la solidaridad y urbanidad entendida al tomar una decisión de
sumarse al entorno inmediato, reafirmándolo si este posee un gran
valor, o de marcar una tendencia más positiva y de cambio si no es
así. No necesariamente esto necesita de resoluciones ostentosas, si
no más bien prolijas y acordes a la decisión tomada, aunque todo el
que construye sabe que la fachada o el exterior queda postergado en
la mayoría de las veces frente a prioridades más lógicas en el
proceso constructivo.
Hoy en día se dice: “Todo
es cuestión de plata”, y aquí cabe preguntarse, si en un Casco
Histórico Nacional, ¿es mejor sustituir un edificio de
características muy valiosas, (tanto del edificio en si mismo, como
por su entorno y de toda la ciudad), por una edificación nueva ? o
refaccionarlo traerá con el correr del tiempo, mucho más Valor
Agregado al estar en sintonía al conjunto en cuanto a la forma y a
la calidad ambiental que nos identifica?
Desde la Municipalidad y
por iniciativa de profesionales de nuestro medio, en varios
momentos, se han realizado trabajos para acentuar la conciencia
colectiva, como lo fue la difusión a los propietarios del grado de
categorización de sus edificios y grado de intervención que la
normativa vigente permitía, (año 2.001).
En la actualidad, la
ciudad ha perdido un edificio ubicado en calle Maipú y Piaggio,
edificio, este que data de la época de la Confederación, allí se uso
el tiempo como “Empresa Destructora” y se termino sustituyendo por
el gran deterioro al que había llegado.
Hoy existe, por suerte,
una conciencia mayor en este aspecto, pero aún quedan lugares donde
la Empresa Destructora del tiempo está trabajando. Solo para seguir
reflexionando sobre estos temas, asegurando que la ciudad de
Victoria tiene todas las opciones latentes para el mercado, tanto
para edificaciones en altura, construcciones de todos los estilos,
desarrollos urbanos nuevos, country y clubes de Campo, y también
refacciones y reciclajes de calidad es que podemos observar dos
ejemplos y sus diferencias.
Las dos edificaciones
están en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico y por lo tanto
en el Casco Histórico Nacional. La primera está ubicada en calle
Flor. Ezpeleta entre Sarmiento y A. Bartoloni, esta edificación
posee una categorización ( B - 9) que significa que posee un aspecto
Valioso en cuanto a lo Paisajístico-Ambiental, y a lo
Artístico-Arquitectónico, como también en lo Histórico-Cultural (
esta edificación fue construida por encargo de Lorenzo Ezpeleta,
hijo del Fundador Don Joaquín de Ezpeleta, como vivienda familiar y
el constructor fue Alfonso Gigghino en el año 1.870, su grado de
protección (GP-2) que significa, que es un ejemplo importante en
relación a su tipología, estilo, época y ambiente local. Y su
protección requiere conservar sus partes y características
esenciales, permitiendo modificaciones parciales, bajo la tutela de
especialistas. Esta edificación enclavada a pocos metros de la plaza
cívica es uno de los últimas que ha quedado para que el tiempo siga
su demolición como “Empresa Destructora”. El Municipio ¿debería
comunicar nuevamente a sus propietarios como lo expresa las normas
vigente desde 1.994? ¿Debería dar algún incentivo para que se haga
algún tipo de intervención? ¿Debería aplicar alguna multa por
mantener un bien en tal grado de abandono que se vuelve
cuestionable hasta para el medio ambiente y la tan buscada calidad
urbana?

Por otro lado observamos
otra edificación ubicada en calle España entre Mitre e Italia, la
cual se ha refuncionalizado para uso comercial, ya que su uso
original era de vivienda unifamiliar. Esta construcción realizada
por Ángel Balbi en el año 1.911 (realizador de innumerables obras de
gran calidad en nuestra ciudad), posee una categorización ( C-6)que
significa tener un aspecto Paisajístico-Ambiental interesante,
siendo de escaso valor lo inherente a lo Histórico-Cultural y en lo
que respeta a lo Artístico-Arquitectónico tiene una estimación
valiosa. Su grado de protección es (GP 3) que significa que cuyo
valor reside en la conformación de su fachada o componentes que se
pretenden conservar (fachadas internas, artesonados, acabados,
etc.), en estos casos se considera la conservación y o recuperación
del aspecto exterior edilicio que acentúe el paisaje urbano.
Aquí la intervención ha
sido aceptada con creces, cumpliendo las normas vigentes de buena
manera. El Municipio ¿debería premiar de alguna manera, como una
forma de acentuar la concientización en la sociedad? Esta
intervención, ¿aumentará el valor en el tiempo de lo edificado,
mucho más que si se hubiera sustituido por un edificio nuevo en esta
zona histórica?

En que Victoria se
desarrolle, todos coincidimos, pero, el gran desafío en estos
tiempos es el cómo hacerlo, cómo apropiarnos de todos los adelantos
e innovaciones devenidas de la presente unión territorial y a su
vez custodiar todo el muy buen capital heredado y el reconocerlo ha
sido nuestro primer paso. Ahora siguen los demás pasos firmes que
aseguren el camino a la mejor coordinación de todas las
intervenciones urbanas de cualquier índole y escala, para lograr la
calidad más sensata del paisaje urbano; el respeto por el medio
ambiente y la inclusión de todos sus ciudadanos.
Arquitecto: Otegui José M.
Círculo de
Arquitectos de Victoria.